El ébola llegó a Europa porque no hicimos nada por pararlo en África.


El ébola no llegó a Europa por recortes, ni por repatriaciones, ni por Teresa,ni por los recortes.El ébola ha llegado a Europa porque no hemos hecho nada para pararlo.

Hace algo más de una década, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de que la “gripe aviar” podría provocar la muerte de 15 millones de muertos. Sin embargo, el virus ni siquiera dio el salto de animales a hombres y no murió nadie. No mucho después, la OMS volvía a la carga y predecía otros 15 millones de muertos como consecuencia de la “Gripe A”. Se repitieron las mismas escenas, los mismos enmascarillados, las mistas alertas de sanidad… ¡El mismo paripé! En aquella ocasión, la epidemia sí dio el salto a los humanos, pero se convirtió en una gripe menos perjudicial que la gripe estacional común. Por segunda vez (o por cuarta, porque antes surgió el SARS asiático, y después otra gripe más) el miedo cundió en el planeta, pese a que los expertos independientes se cansaron de pedir cautela. Nadie hizo caso. Decir que no viene el fin del mundo no vende, y el poder, además, no se siente cómodo si la gente no tiene miedo, porque el miedo es la mejor forma de rellenarles cheques en blanco. Ahora, y más tras la aparición del primer caso en España, el temor al Ébola ha emergido con una fuerza igual de brutal. Cuando surgieron los casos de gripe ya comenté que el miedo que se estaba viviendo era irracional y que no pasaría nada. Muchos se me echaron encima, quizá los mismos que lo hagan ahora cuando digo que el Ébola no provocará una tragedia.
La ciencia sabe perfectamente cómo se contagia el Ébola. Y sabe que no es una enfermedad de contagio fácil, pese a que es mortífera en el 50 % de los casos en los que se adueña del organismo de una persona. El virus se contagia por contacto directo con los fluidos, y sus “ataques” son mayores a medida que en paciente está más grave, e incluso después de morir el enfermo, como si estuviera libre de otros organismos, es más virulento. No es como la gripe, que se puede contagiar por el aire. El caso español ha hecho pensar a los ciudadanos, siempre indefensos ante la avalancha de informaciones, que quizá no se nos ha dicho toda la verdad… Pero no. La verdad es una: la enfermera española se contagió por contacto directo con los fluidos del enfermo de Ébola que atendió en el Hospital Carlos III. Todo lo que ha ocurrido después es un intento por disimular que las cosas no se hicieron bien y que los responsables del error deberán pagar su culpa. Mientras una persona se debatirá entre la vida y la muerte el miedo se extenderá, alimentado por los vendedores de temores y por unas autoridades que la alimentarán para evitar que el dedo acusador les señale. Los científicos han sido claros a la hora de decir que no existe un riesgo grave de epidemia en España. Sólo aquellos que estén en contacto con los fluidos de los enfermos y con las víctimas de Ébola pueden contagiarse, de modo que no se producirá ninguna epidemia.
El Ébola es un virus que daña más cuanto más pobre es el entorno en el que se extiende. Es por ello que África es, y seguirá siendo, la principal víctima. Da la sensación de que ahora nos importa… Pero incluso allí, hay virus más mortíferos. Desde que se desató la epidemia han muerto 7.000 personas por Ébola. Sin embargo, la malaria y otros males, se han cobrado millones de víctimas en el mismo tiempo. ¿Por qué no interesa esas otras enfermedades? ¿Acaso por qué ya se sabe que no llegarán al rico primer mundo? ¿Porque no generarían ese miedo que hará factible el enriquecimiento de agencias de medicamentos, seguridad, protocolos…? Y puestos a hablar de riesgos… Cada 2 segundos muere una persona por el virus más letal que existe: el hambre. La cuenta es fácil: en las últimas 4 horas ha muerto la misma gente por hambre que las víctimas que se han producido en toda la historia por Ébola. Podríamos ir más allá: desde que se desató la actual epidemia de Ébola en África, han muerto por esta enfermedad casi 8.000 personas, mientras que por hambre han perdido la vida 8.000.000 millones de personas. Esa es la verdad del Ébola. Pero claro, el hambre no parece que vaya a llegar al primer mundo, y mientras el Ébola genera dividendos para algunas multinacionales de aquí, gestionar el hambre se ha convertido en un inmenso negocio en occidente. En Wall Street han decidido hoy la subida (llevan tiempo subiendo) de precios del maíz, la harina y otros productos básicos, lo que ha provocado que algunos se llenen los bolsillos mientras millones de personas seguirán sin tener en ellos el dinero suficiente para no morir de hambre mañana. Y es que mañana morirán de hambre más de 40.000 personas… ¿Hará alguien algo para evitarlo?

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